sábado, 13 de agosto de 2016

UN JUEGO DE INTELIGENCIA

Un juego de inteligencia (Reclaim your brain/Free Rainer) , Alemania, 2007
Dirección: Hans Weingartner
Producción: Hans Weingartner, Antonin Svoboda
Guión: Hans Weingartner, Katharina Held
Fotografía: Christine A. Maier
Montaje: Andreas Wodraschke
Música: Andreas Wodraschke, Adem Ilhan Interpretación: Moritz Bleibtreu, Elsa Sophie Gambard, Milan Peschel Rainer es un productor televisivo hastiado, sin saberlo realmente, de su vida. Esconde su frustración tras un coche de lujo, cocaína por Un juego de inteligenciadoquier y una guapísima novia florero. Eso sí, para el gran público es un genio, un héroe de nuestros días, capaz de idear programas televisivos que revientan los índices de audiencia, como el de Informe 4 (que falsifica sus reportajes) o el concurso en el que una chica escoge al desconocido padre de su hijo, entre otros, si sus espermatozoides ganan la carrera al del resto de los concursantes. Pero, tras sufrir un inesperado accidente, se planteará su futuro y el de toda la sociedad alemana. ¿Logrará, junto a un pequeño equipo de marginados, que la cultura y las ganas de disfrutar del mundo que nos rodea vuelva a entrar en las vidas de los hipnotizados televidentes? "Cada corazón es una célula revolucionaria", rezaba uno de los protagonistas de Los edukadores (2004). Y es que los films de Hans Weingartner se caracterizan por abordar temas sociales que (seguramente) no queremos ni plantearnos, removiendo nuestras conciencias y despertando, aunque sea a pequeña escala, al revolucionario que todos llevamos adentro. Y lo consigue desde una perspectiva entre cómica, irónica y, por encima de todo, desafiante. Si en la citada nos hacía ver que la sociedad se aboca peligrosamente al consumismo, a través de las pequeñas hazañas de los tres jóvenes protagonistas (entrar en casas de ricos cuando éstos están afuera y mover de sitio todas sus cosas, dejándoles notas del tipo "Los días de opulencia se han terminado", para que, cuando vuelvan y las lean -aterrados-, cambien su actitud; escena que incluye, a modo de guiño o de recordatorio, también en la que ahora tratamos, Un juego de inteligencia), en ésta no se ataca directamente al espectador, sino que se llega a él, haciendo que uno a uno se una, sin saberlo, a la revolución cultural.
 

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